“La misma luna”: El poder del familismo a través de serios obstáculos
June 17, 2025 By
Mayra Gonzalez Hernandez
“La misma luna”, dirigida por Patricia Riggen fue proyectada originalmente en el Festival de Cine de Sundance en 2007 y después, estrenó en cines en 2008.
El drama, conocida como “Under the Same Moon” en inglés, se ambienta en México y Los Ángeles, Calif., y trata sobre el vínculo inquebrantable entre una madre y un hijo que viven en países diferentes. Adrián Alonso interpreta a Carlitos Reyes, el hijo de Rosario Reyes (Kate del Castillo). Aunque Carlitos y Rosario están separados, recuerdan que siempre estarán mirando la misma luna.
A pesar del inmenso amor que la comunidad latina siente por esta película, Jeannette Catsoulis la criticó por “suavizar los filos” de la inmigración. Contrario a la crítica de Catsoulis, es verdaderamente impecable ver a Carlitos superar todos los obstáculos para reunirse con su madre, quien trabaja como empleada doméstica en Estados Unidos.
La latinidad retratada a través de los personajes los hace relacionables más allá de los mexicanos, porque muchos latinos se pueden ver en sus zapatos por la separación familiar. Las historias presentadas son historias reales con las que nuestra comunidad puede identificarse. Ariana Figueroa destaca la importancia de la experiencia migratoria a través de las dificultades e incluso las ganancias.

Imagen de Marta (interpretada por América Ferrera) y David (interpretado por Jesse García) por cortesía de IMDb
Un punto de vista interesante de la película es quien se considera suficientemente latino. America Ferrera y Jessie García interpretan a dos estudiantes universitarios chicanos que no hablan muy bien el español. Doña Carmen, la coyota, interpretada por la querida y fallecida actriz Carmen Salinas, insulta a los chicanos: “[…] chicanos, ni siquiera pueden hablar su propio idioma”. El término coyote se refiere a las personas que ayudan en el transporte ilegal de inmigrantes indocumentados.
La representación de los hijos americanos de mexicanos en esta película es que ignoran su lengua materna y son no sabos. Es porque existe la idea errónea de que los latinos no quieren aprender español, que son gabachos y creen que tienen un estatus superior al estar más “americanizados”. Doña Carmen no tuvo tiempo de escuchar sus ofrecimientos y asumió que se creían mejores que los mexicanos porque nacieron “del otro lado”.
Lo que muchos no comprenden es el prejuicio contra el conocimiento del español. Según la profesora de estudios latinoamericanos Suzanne Oboler, el “aprender inglés se percibe como un boleto de entrada a la sociedad estadounidense. Y este acceso, a su vez, se percibe principalmente en términos de progreso material.”
La profesora Kristin Moran describe el familismo cómo un valor cultural fundamental donde las personas se someten a la unidad familiar. Desde la perspectiva de “la misma luna”, el familismo no es algo negativo. Durante su llamada semanal, Carlitos insiste en que si no puede ir con su madre, ella debería regresar con él a México. Muchos padres hacen sacrificios inimaginables por sus hijos; en este caso, Rosario cruzó la frontera nadando.
La actriz Angelina Peláez interpreta a la abuela Benita quien es la persona principal que cuida de Carlitos. En cuanto a la dinámica familiar latina, las abuelas tienen un amor inquebrantable por sus nietos. Carlitos llora en los brazos de Benita, por no querer ser separado de ella a lo cual ella le responde: “primero los mato”. Eso demuestra lo tanto que Benita adora a su nieto.

Imagen de Rosario y Carlitos por cortesía de ReVista
Otro crítico, James Berardinelli, menciona que los temas políticos (como la inmigración) se desvanecen y la película se centra en los lazos familiares. El enfoque artístico de la directora Riggen en el reencuentro entre madre e hijo brinda al público la satisfacción de que estos adorables personajes al fin logran su objetivo final.
Rosario tiene un fuerte sentido de familismo y no se deja distraer por los demás porque la persona más importante en su vida es Carlitos. La película no la retrata como una latina atractiva y avariciosa que usa el estatus legal de un hombre para su beneficio. En realidad, solo quizo casarse por amor, no por una forma fácil de obtener la ciudadanía.

La película también sugiere que, a través de las acciones de amables desconocidos, el familismo se extiende más allá de la familia inmediata relacionada por lazos de sangre según relató Ariana Figueroa en su crítica. Carlitos conoce a una mujer que acoge en su casa bajo su protección a inmigrantes como él. Un inmigrante en el hogar también cuida de Carlitos, su paisanito. Carlitos acompaña a los hombres mientras van a trabajar recogiendo tomates. Él fue testigo de su primera redada de ICE, donde los agentes golpearon a los trabajadores con porras y los arrastraron sin piedad. Es una escena desafortunada para un niño, pero por suerte para él, Carlitos logró pasar desapercibido.
Enrique es un inmigrante que igual a Carlitos, logró esconderse de la migra durante la redada. En un intento por abandonar al niño, se sube a una camioneta con nadie menos que Los Tigres del Norte. Debido a su hiper masculinidad, Enrique no quería tener nada que ver con Carlitos. Esto se relaciona a la frase del difunto poeta y político Octavio Paz: “[cuando] un hombre se abre y muestra emoción o debilidad, se vuelve menos hombre”.
Hay una escena en la que Enrique y Carlitos trabajan como friegaplatos. Durante este momento somos testigos del desarrollo de Enrique, que es refrescante de ver porque muestra que no es el típico personaje masculino latino machista y negativo. Es duro con él, pero entrañable; su forma de expresar cariño difiere de la de todos los demás personajes que crían a Carlitos. Era un hombre agrio que decía sarcásticamente que no quería ser deportado todo gracias a un niño pequeño. Sin embargo, Enrique termina siendo detenido para que Carlitos pueda reunirse con su mamá.
Después de casi una semana de sobrevivir todo tipo de obstáculos en Estados Unidos, Carlitos reconoce por lo que ha pasado su madre todos estos años. Le menciona a Enrique que estaba empezando a creer que su madre no lo quería, pero se dio cuenta de que estaba equivocado. Enrique ayudó a Carlitos a no perder la esperanza en los sacrificios de su madre en EE.UU. porque eran para tener una oportunidad de una vida mejor.
Como han dicho algunos críticos, el familismo, la inmigración, el conflicto y la muerte son temas fuertes en “La misma luna”, una película que te hará sentir bien y que también te hará llorar en público.
Este comentario forma parte de la serie especial “Los medios y la representación de los latinos“. En esta sección, Noticiero Móvil publicará artículos de estudiantes de la UNR que se abordan temas en películas y programas de televisión en los que se retratan personajes, cultura y normas latinas. El objetivo es explorar e iluminar cómo la falta de representación latina en los medios de comunicación sigue promoviendo algunas de las prácticas discriminatorias y estereotipadas que afectan a los latinos hasta el día de hoy en los EE.UU.
