Cómo el trompo se convirtió en un icono mexicano

Pocos juguetes llaman tanto la atención como un trompo. A primera vista, es sencillo: una peonza de madera envuelta en una cuerda y con punta de metal. Pero una vez que se enrolla la cuerda y se lanza la peonza, cobra vida, girando y deslizándose por el suelo ante la mirada de los niños.

Aunque está estrechamente ligado a la infancia mexicana, este juguete tiene una historia mucho más larga que se extiende más allá de las fronteras del país. La historia del trompo forma parte de una historia global de peonzas e intercambio cultural, y explica cómo objetos sencillos pueden integrarse en la vida cotidiana.

Los orígenes de la peonza

Las peonzas se encuentran entre los juguetes más antiguos que la humanidad ha utilizado. 

Arqueólogos han encontrado ejemplos que datan de entre el 3000 y el 4000 AC. Se han descubierto peonzas hechas de arcilla, hueso y madera en el antiguo Egipto, Grecia y Roma.

Las peonzas surgieron de forma independiente en distintas sociedades. Eran fáciles de fabricar, divertidas y suponían un reto para la destreza y la coordinación. Al girar, estas peonzas se mantenían en posición vertical durante un tiempo sorprendentemente largo, aunque en aquel entonces, no se comprendía la ciencia que lo explicaba. La sencilla combinación de movimiento y equilibrio fascinaba a la gente de todo el mundo.

Juguetes giratorios en América antes de la colonización

Antes de la llegada de los europeos, los juguetes giratorios ya formaban parte de la vida en América. En la Mesoamérica prehispánica, se creaban objetos giratorios; estos primeros juguetes no eran exactamente iguales a los modernos trompos de cuerda, pero se basaban en la misma idea básica de movimiento y equilibrio.

Cómo los diseños europeos dieron forma al trompo

En el siglo XVI, los colonizadores españoles llevaron a Latinoamérica las peonzas de estilo europeo. Estas peonzas se tallaban en madera y se hacían girar con una cuerda enrollada. Con el tiempo, este diseño de cuerda enrollada se convirtió en la forma más común de este juguete.

Los artesanos locales realizaron ajustes según los materiales y las preferencias de la zona. Añadieron puntas metálicas para que las peonzas durarán más y girarán con mayor estabilidad. Los distintos tipos de madera influyen en el peso y el equilibrio de cada peonza. Estos cambios, combinados con las técnicas locales, dieron origen al trompo tal como lo conocemos hoy.

Una colección de trompos antiguos. Foto del comerciante online Todocoleccion

Durante los siglos XVIII y XIX, las cuerdas entorchadas se tocaban en toda Latinoamérica. Tenían diferentes nombres, entre ellos trompo, trompito y peonza. Pero la forma en que los niños jugaban con ellos era similar. Las comunidades a menudo desarrollaban sus propias reglas, competiciones y trucos para poner a prueba la habilidad y la precisión.

¿Por qué el trompo se popularizó en México?

El trompo se hizo particularmente popular en México a finales del siglo XIX y principios del XX. Con el crecimiento de las ciudades y la expansión de los mercados, los pequeños juguetes de madera se hicieron más accesibles. El trompo era económico, por lo que niños de diferentes clases sociales podían jugar con él.

Además, se integra fácilmente en la vida cotidiana. Los niños podían jugar en cualquier lugar: en la calle, en plazas o en patios. No requería un gran equipo, un campo ni ningún equipo especial. Una peonza y una cuerda eran suficientes para empezar a jugar.

A mediados del siglo XX, este juguete se había convertido en un elemento habitual en los hogares mexicanos. Fotografías e informes culturales de la época muestran a niños compitiendo para ver quién lograba que su peonza girara durante más tiempo, derribaba las demás o realizaba trucos cómo atrapar la peonza con la mano.

Incluso después de que aparecieran las versiones de plástico en la década de 1960, los trompos de madera siguieron siendo populares por su tacto y equilibrio. Aprender a tocar el trompo solía transmitirse de hermanos mayores, primos o amigos.

El trompo como parte de la cultura mexicana

Con el tiempo, el trompo evolucionó más allá de ser solo un juguete. Se convirtió en parte de la infancia mexicana y la vida cotidiana. Su asequibilidad permitió que llegara tanto a zonas rurales como urbanas, y los niños de ambos entornos jugaban con él de forma similar.

El trompo también ayudó a fomentar la interacción social. Jugar no era una actividad individual. Los niños competían, aprendían unos de otros y, a veces, tenían que resolver desacuerdos sobre las reglas o los turnos.

variedad de trompos
Diseño de trompos modernos. Foto del fabricante ELIASM

Hoy en día, el trompo sigue presente en las conversaciones sobre juegos tradicionales mexicanos. Los artesanos aún fabrican versiones de madera, y en ocasiones, en festivales culturales se realizan demostraciones de trompo.

Las peonzas existían en muchas civilizaciones mucho antes de que el trompo se popularizara en México. Lo que lo hizo distintivo fue cómo se adoptó localmente. Las prácticas indígenas, el diseño europeo y las reuniones comunitarias cotidianas influyeron en el juguete.

Los niños de hoy siguen haciendo girar los trompos de madera de la misma manera que las generaciones anteriores. Este juguete demuestra cómo un objeto sencillo puede trascender culturas, modificarse con el tiempo y mantener su papel en la vida cotidiana.

Por James Pérez. Traducción por Claudia Cruz con la ayuda de la inteligencia artificial