¿Cómo combaten los bibliotecarios del condado de Washoe las restricciones a los libros?
La prohibición de libros no es nada nuevo. Desde las prolongadas discusiones sobre textos controvertidos hasta las disputas más recientes en torno a libros que tratan temas de raza, identidad de género y la comunidad Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transgénero y Queer/Questioning (LGBTQ, por sus siglas en inglés), los debates sobre qué debe haber en las estanterías de las bibliotecas se han mantenido durante décadas.
En el condado de Washoe, estas conversaciones salieron a luz en 2023, cuando una ola de problemas trajeron nueva atención a cómo las bibliotecas balancean el acceso, la representación y las preocupaciones de la comunidad.
Debbie Steers, directora de desarrollo de colecciones de la biblioteca del condado de Washoe, tiene un lugar central en ese proceso, ya que supervisa la selección y la curaduría de materiales físicos y digitales en todo el sistema.

James Perez: ¿Cuánto tiempo tienes en esta posición?
Debbie Steers: Once años. Es maravilloso. Me encanta conectar con la comunidad – tenemos una comunidad maravillosamente diversa – y poder ofrecerles materiales que se adapten a sus necesidades e intereses.
Pérez: ¿Qué tendencias ha observado en las censuras de libros?
Steers: Lo que estamos viendo en este momento es una preocupación por la identidad de género. Los libros que han sido objeto de censura, tanto a nivel local como nacional, son en general aquellos que tratan sobre personas LGBTQ y autores de minorías, es decir, por la representación, el hecho de dar voz a los grupos minoritarios y su lugar en la comunidad.
Pérez: ¿Cuáles son las principales preocupaciones que se plantean sobre estos libros?
Steers: El argumento que hemos visto en las denuncias es que estos libros son obscenos y no son apropiados para los niños. Cuando analizamos las obras, parte de ese proceso de revisión consiste en examinarlas en su totalidad. No hay obscenidad. Cuando se habla de un libro en el que aparecen dos padres, no hay sexualización. Simplemente representa las diferentes formas y configuraciones que adoptan las familias, y eso es algo que vemos en toda nuestra comunidad.

Pérez: ¿Cómo afronta la biblioteca esos retos?
Steers: Si no estás de acuerdo con algún título, puedes presentar una solicitud de reconsideración. Ese formulario me llega a mí y yo pongo en marcha el proceso. Llamo a la persona. Escucho sus inquietudes. Le explico el proceso. Les leo la obra en su totalidad, Consulto las reseñas de los expertos y evalúo la demanda. La cuestión es si hemos seguido nuestra política de desarrollo de la colección, y luego le comunico mis conclusiones.
Pérez: ¿Influyen alguna vez las opiniones personales a la hora de decidir si un libro permanece en el fondo?
Steers: Tenemos una política a la que siempre recurrimos y es que no podemos permitir que nuestros puntos de vista personales se interpongan en el acceso de todos los miembros de la comunidad. Hay libros que no me gustan, pero defenderé tu derecho a leerlos. No importa si un libro concreto me gusta o no.
Pérez: ¿Qué importancia tiene la representación en los libros, especialmente para las comunidades diversas?
Steers: Es increíblemente importante poder verse reflejado en los libros. El mundo editorial realmente se ha puesto al día en este sentido. Una vez vino un padre de un niño con discapacidad y nos contó que había encontrado un libro ilustrado en el que aparecía un niño con la misma discapacidad que su hijo. No sabía que existiera algo así y no tenía ni idea del impacto que tendría. Eso es algo que todo el mundo en nuestra comunidad se merece: la oportunidad de ser visto y escuchado.

Pérez: ¿Cómo afectan las censuras de libros a esas comunidades?
Steers: Los usuarios nos dicen constantemente que la biblioteca es un lugar seguro, donde se ven representados, donde pueden expresar su opinión y donde saben que cuentan en nuestra comunidad. Realmente marca la diferencia en la vida de las personas.
Pérez: ¿Hay algún libro censurado que te haya llamado especialmente la atención?
Steers: Buscando a Alaska. No lo había leído hasta que fue censurado, y me pareció una historia increíble sobre la adolescencia y sobre darse cuenta de que uno es responsable de tomar sus propias decisiones y de que quizá tenga que vivir con las consecuencias de esas decisiones.
También diría que probablemente la lectura que más me marcó fue “Gender Queer”, una novela gráfica sobre la identidad no binaria. Era una historia muy personal, y me pareció una forma muy segura y delicada de explorar un concepto que era bastante nuevo para mí. Sentí que esa lectura me ayudó a crecer de verdad.
Pérez: ¿Prevé que haya más casos de censura de libros en el futuro?
Steers: Los últimos casos de censura de libros que tuvimos fueron en otoño de 2023, así que espero que se tratara de algo aislado. Da la sensación de que hemos vuelto a la normalidad, en la que a veces la gente cuestiona algún título de la colección, pero se trata más bien de una conversación personal.
Pérez: ¿Hay motivos de preocupación más allá del ámbito local?
Steers: Aunque a nivel local la situación parece más tranquila, sí que miramos a nivel nacional. Se están proponiendo proyectos de ley que podrían afectar al acceso a los libros. Es importante que protejamos los derechos de la Primera Enmienda para que todas las personas tengan la oportunidad de descubrirse a sí mismas a través de los libros.
Pérez: ¿Qué mensaje quieres que la gente se lleve?
Steers: No hay que temer a los libros. Se puede aprender mucho, tanto si estás de acuerdo con un libro como si lo abordas con escepticismo. Los libros nos aportan comprensión, nos ayudan a entender el mundo y a nuestros vecinos.
Este artículo ha sido escrito por James Pérez. La editora Claudia Cruz ayudó con porciones de la traducción usando la inteligencia artificial.
