Más allá de La Selva: cómo un centro de investigación biológico en Costa Rica impacta a su comunidad (video)
July 24, 2025 By
Oscar Martinez
PUERTO VIEJO DE SARAPIQUI, COSTA RICA- En lo más profundo de la selva tropical de Costa Rica, una de las más biodiversas del planeta, se encuentra un lugar que no es una excepción: la estación de investigación La Selva.
Los orígenes de La Selva se remontan a la creación de la Organización para Estudios Tropicales (OET) o en inglés, Organization for Tropical Studies (OTS, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro. Fundada en 1963 como una iniciativa conjunta entre la universidad de costa rica (UCR) y la universidad de sur de california (USC). Conscientes de la gran biodiversidad natural de Costa Rica, surgió la idea de facilitar los esfuerzos de investigación en el país invitando a investigadores de Costa Rica y Estados Unidos.
La OET compró los terrenos en los que se encuentra La Selva de Leslie Holdridge, quien primero adquirió esta sección de jungla en 1953. A partir de ahí, se construyeron los primeros edificios que darían inicio a muchas décadas de investigación.







En estos días, La Selva es un ejemplo para las otras estaciones de investigación por todo el mundo que han estudiado la naturaleza y que también buscan involucrar al público en sus descubrimientos — incluyendo la educación y el empleo de las personas que viven cerca de las zonas en las que operan.
Su rica biodiversidad y su creciente accesibilidad la han convertido en un destino popular para personas de todo el mundo. Cuando estés aquí, te cautivará su belleza; es probable que nunca hayas visto nada igual.
Don Isaías Alvarado Díaz



El corazón de La Selva tiene un hueco con la forma de Don Isaias. Fallecido en 2024, era un gran apasionado del trabajo realizado en La Selva — se podría decir que él era La Selva.
Los que llegaron a conocerlo entendían que Don Isaias siempre sabía cuándo los árboles caerían – con días de antelación – ya que el espíritu de la selva recorría dentro del cuerpo de Don Isaias. Lo que significó para La Selva nunca se olvidará.
“Su legado vivirá en cada árbol que crezca, en cada río que fluya y en cada corazón inspirado para continuar su trabajo”, según un homenaje publicado en el sitio web de la OET. Cada uno de los edificios que existe en La Selva estuvo, en algún momento, estuvo en manos de Don Isaías.
Humberto “Beto” García



Humberto “Beto” Garcia es un puente entre dos mundos: los investigadores y la población local. García trabajó duro para llegar a dónde está. Creció cerca de la estación y se enamoró del mundo que le rodeaba. Pero en aquella época, La Selva no hacía mucho por atraer a la comunidad local. García mencionó que muchos lugareños ni siquiera sabían que La Selva existía.
Beto, como se le reconoce, empezó a trabajar en el terreno con Don Isaias hace unos 35 años. A partir de ahí, aprendió la ciencia que hay detrás de la naturaleza que ama y, a lo largo de las décadas, ha sido coautor de muchos artículos de investigación realizados en La Selva. Trabajando estrechamente con las orugas, lideró el descubrimiento de muchas especies nuevas. Ahora es uno de los principales expertos de La Selva – a pesar de venir de la nada – en parte por su trabajo con investigadores de la Universidad de Nevada, Reno.
Las operaciones: haciendo que todo funcione




A pesar de su distancia de 97.9 kilómetros de Aeropuerto internacional Juan Santamaría en la provincia Alajuela cerca del capital de San José, La Selva se mantiene regularmente.
Con científicos y turistas [La Selva es popular entre los ecotúristas] que llegan constantemente de todo el mundo, es importante mantener la estación limpia. El departamento de limpieza se encarga de lavar la ropa, las cabañas y de que la estancia de ellos estén en perfectas condiciones. Dado que el medio ambiente es lo primero, utilizan productos que no lo dañan. También se hace un gran esfuerzo en la estación para reciclar todo posible. La basura, los residuos alimenticios, el vidrio, el aluminio y el plástico se separan antes de ser tratados.
Los mano que alimente: Personal de cocina




Nunca tendrás que preocuparte por pasar hambre en La Selva ya que todos los alimentos se obtiene de los mejores productos locales, sino también con mucho cariño. Cada comida se sirve con proteínas frescas, una mezcla de arroz, frijoles y lentejas, y una combinación de frutas locales y zumos recién hechos. Todo el pan y los postres se elaboran en La Selva.
Para el personal de cocina, su parte favorita del día es cuando les dicen lo deliciosa que está su comida. Se aseguran de que los platos se cocinen para satisfacer a los grupos que vienen. Si saben que viene un grupo con niños pequeños, intentan preparar alimentos fáciles de consumir, o si saben que se alojará un número reducido de personas, preparan alimentos que, en otra ocaciones, tomaría mucho tiempo preparar. Todo ello con el fin de garantizar que cada comida se sirva de manera eficiente en cada comida.
Adolfo “Fofo” Alvarado


Alfonso Alvarado, también conocido como Fofo, es el hijo de Don Isaias. Él se encarga de que el trabajo de su padre no caiga en el olvido.
Alvarado sin embargo no trabaja en La Selva y en su lugar utilizo, lo que aprendió de su padre para seguir su pasión. Él estableció su propia compañía de turismo llamada “El mejor chocolate de Costa Rica”, en el que enseña a la gente el proceso de elaboración del chocolate orgánico. En el negocio, situado no muy lejos de La Selva, se puede apreciar más el chocolate y se aprende que la cosecha también corre el peligro de agotarse. Para Alvarado, es su forma de devolverle algo a un lugar que le ha dado todo.
Una fábula sobre un colibrí es una fuente de inspiración para Fofo y su equipo. Según el cuento, un incendio forestal obliga a muchos animales a huir. Pero un valiente colibrí se queda atrás yendo y viniendo del río con gotas de agua en su pico para ayudar a extinguir las llamas. Los demás animales se ríen diciendo que sus esfuerzos son en vano. El colibrí responde que solo está intentando hacer lo mejor que puede.
“Yo quiero ser el colibrí”, dijo Alvarado. “Quiero que todos sean el colibrí. No importa cuánto puedas hacer, pero cada poquito cuenta para que el cambio suceda”.
Nota de editor: Katherine Fulwider, Gaby Moreno, and Sofia Castillo-Trujillo también han contribuido a esta articulo
