De ‘touchdowns’ a tragedias: el fútbol americano, la encefalopatía traumática crónica y el coste humano de los traumatismos craneales
Jugadores de fútbol americano de UNR y Hug comparten lo emocionalmente complejo que es lidiar con las lesiones como un estudiante atleta.

Shane Devon Tamura, de 27 años, un residente de Las Vegas le disparó a cuatro personas mortalmente en la ciudad de Nueva York el 28 de julio y lastimó a otras antes de suicidarse. Las autoridades dijeron que Tamura había recientemente viajado a la ciudad y dejado una carta de suicidio donde mencionó que sufría de dolores de cabeza graves y de su creencia que sus síntomas estaban conectados al traumatismo craneal por jugar al fútbol americano. El incidente, ocurrido en el edificio de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), ha renovado la atención nuevamente a la conexión entre la encefalopatía traumática crónica (ETC or CTE, por sus siglas en inglés) y el comportamiento violento.
La CTE es una enfermedad cerebral progresiva conectada a los golpes repetidos a la cabeza. Con mucha frecuencia se ve en los deportistas involucrados en deportes de contactos como fútbol, boxeo, y hockey. Según la Clínica Mayo, solo se puede diagnosticar después de la muerte.
Dependiendo de qué parte del cerebro es afectado por el trauma repetitivo, diferentes tipos de síntomas puede que aparezcan. Estos pueden incluir trastorno cognitivo, cambios en la memoria, comportamiento alterado, y cambios en funciones ejecutivas del cerebro como pensamiento lógico y razonamiento. Comportamiento irracional, agresivo, e impulsivo también son comunes. Los síntomas puede que incluyan la pérdida de memoria, confusión, depresión, comportamiento impulsivo, y en algunos casos, agresión. A medida que más ex deportistas hagan reclamaciones de daño neurológico duradero, la CTE se ha convertido en un asunto de interés de ambos lados: la comunidad médica y deportiva. Los investigadores continúan estudiando los efectos a largo plazo y como puede que influyan la salud mental y comportamiento.
El caso de Shane Tamura no es la primera vez que CTE ha sido conectado a resultados violentos o trágicos entre los los jugadores de fútbol americano anteriores. En 2012, Jovan Belcher, un defensa para los jefes de Kansas City mató a su novia antes de suicidarse. Una examinación medica en 2014 reveló indicios de CTE en el cerebro de Belcher. Similarmente, el ex jugador de los New England Patriots Aaron Hernandez, que fue condenado de asesinato en 2013, murió por suicidio en prisión cuatro años después. Después de su muerte, los investigadores en la universidad de Boston le diagnosticaron con uno de los casos más graves de CTE que han visto en alguien con su edad.

Deterioros cognitivos a largo plazo también ha sido documentado en deportistas como Irv Cross, defensa latera que jugó nueve temporadas en la NFL. Conocido más temprano en su carrera por sufrir conmociones cerebrales múltiples, Cross más tarde desarrolló la demencia y creyó que sus síntomas fueron causados por trauma craneal repetido. Después de su muerte, su cerebro fue donado a la Universidad de Boston, donde los investigadores confirmaron que tenía CTE, uno de más de 340 jugadores de fútbol americano de ser diagnosticado con la enfermedad. Estos casos han añadido urgencia a la discusión en curso sobre la seguridad de los jugadores, la salud cerebral a largo plazo, y la necesidad para reforma en los deportes contactos.
Cómo piensan los atletas locales sobre los efectos del CTE
Como conversaciones nacionales sobre la encefalopatía traumática crónica (ETC o CTE, por sus siglas en inglés) y la salud mental en fútbol americano continúan creciendo, un deportista en la Universidad de Nevada, Reno (UNR), está considerando sobre cómo estos asuntos críticos son gestionados a nivel universitario.
Jonathan Maldonado, un estudiante universitario de tercer año y el No. 9 en el equipo de futbol americano para el Wolf Pack, cita que la educación con respecto a CTE y el bienestar mental se ha convertido en una parte clave de la experiencia del estudiante atleta desde momento que los jugadores se unen a un equipo.
“A cada estudiante de primer año entrante [al equipo] se le informa sobre CTE y los asuntos médicos posibles que vienen del partido”, dijo Maldonado. “Tenemos una orientación de salud mental. Los entrenadores predican muchos sobre los riesgos que podríamos enfrentar”.
Maldonado agrega que el programa de fútbol la UNR ha hecho esfuerzos claros para priorizar la seguridad de los jugadores, cambios en las reglas y en el equipo de vestuario.
“Ha habido más esfuerzo para cambiar las reglas and hacer el partido más seguro”, dijo. “Ahora tenemos colchones extras, añadidos a nuestros cascos para las prácticas y los partidos para proteger los cerebros aún más”.
Los equipos de seguridad actualizado, incluyendo los cascos que ayudan con una reducción de impactos, ahora forman una parte regular de las prácticas y los partidos, y se añaden a un movimiento más amplio para limitar los riesgos a largo plazo asociados con golpes repetidos a la cabeza.

Aún, Maldonado admite que navegar las lesiones como estudiante atleta puede ser un tema complejo emocionalmente.
“Cuando ves el equipo ganando o perdiendo, lo único que quieres hacer es ser parte del momento”, dijo. “Te cuesta no jugar. Después de 15 años de ser un jugador, extrañas algo que te encanta. La primera herida duele más, y comienzas a cuestionar tu valor”.
Aunque no ha sido diagnosticado con una conmoción cerebral, Maldonado dijo que sus faltas de memoria se han convertido en problemas más frecuentes para él, un indicio que encuentra preocupante.
A pesar de estas preocupaciones, su pasión por el juego de fútbol americano permanece fuerte.
“Aún después de aprender más sobre CTE, vale la pena”, dijo. “Voy a continuar, intentando todos los días, con la esperanza de seguir jugando fútbol americano después de la universidad”.

Chris Gómez, un estudiante de cuatro año en la escuela secundaria Hug y el No. 21 en el equipo de fútbol americano los Hug Hawks, dijoa que las conversaciones sobre conmociones cerebrales y CTE son una parte de la rutina diaria dentro y fuera del campo.
“Nuestro entrenador lo menciona casi todos los días”, dijo Gómez. ” Nos enfocamos en minimizar los impactos craneales usando técnica apropiada, y eso se incluye en cada ejercicio que hacemos. Es una parte de la cultura, con el uso de equipo protector”.
El constante enfoque en las posible heridas craneales han hecho que Gómez sea sienta más cómodo hablar cuando experimenta síntomas, poniendo la seguridad se sus compañeros de equipo primero.
“Prefiero ser él que se sienta en comparación con tener aún el riesgo de hacerle daño a alguien por jugar enojado o lastimado”, agrega.
Gómez cree que, aunque algunos jugadores ven a los lesionados como una decepción para el equipo, los riesgos a largo plazo son demasiados graves para ignorar.
“Personalmente, creo que es una cuestión de tu estado mental. Muchos jugadores ven su lesión y creen que están decepcionan a su equipo, ¿sabes?” dijo Gómez. “Pero las heridas son serias, y eventualmente podrían provocar las discapacidades. Por eso, no creo que haya presión ahora de ‘aguantar jugar con una herida'”.
Aunque puede que cueste no jugar, Gómez dijo que preferiría perder un par de partidos que enfrentar las consecuencias de CTE toda la vida.
Casos trágicos como el de Shane Tamura continuan aumentando las conversaciones nacionales sobre CTE y la salud mental. Y los deportistas al nivel universitario y de secundaria están comenzando a reflexionar más profundamente en los riesgos involucrados en el partido que les encantan. Aunque el entendimiento científico de CTE sigue desarrollando, las experiencias vividas de jugadores como Maldonado y Gómez muestran un cambio cultural en el futbol americano — está creciente la voluntad de priorizar la salud a largo plazo en vez de la gloria a corto plazo. Al difundirse más información y al mejorar los aspectos de la seguridad, el futuro del deporte puede que dependa de no solo en equipo mejorado, pero en la transformación en la mentalidad de los jugadores de pensar que el ser fuerte también es ser silencioso. Para muchos deportistas jóvenes, la nueva definición de valor es la capacidad de hablar.
Los peligros potenciales de CTE lo han hecho cuestionar el futuro de su participación en el fútbol americano — y si permitiera a sus niños jugar al deporte algún día. Todavía, su pasión por el juego lo anima.
“Definitivamente, quiero evitar las heridas por CTE tan pronto como sea posible”, dijo. “Pero mi lema es: haz lo que quieras hacer, porque solo se vive una vez”.
Este artículo fue escrito por Eveny Martínez, estudiante de primer año de la Universidad de Nevada, Reno, becaria del programa Dean’s Future Scholar y pasante de verano con Noticiero Móvil 2025.
Cameron Perkins, estudiante de último año de español e periodismo en la Universidad de Nevada, Reno, contribuyó con la traducción de este artículo para Noticiero Móvil.
